“VA A QUEDAR ATRÁS AQUELLA VIEJA EMPRESA TRADICIONAL DE TRENES Y EN 2021 HABRÁ OPERACIONES DE CARGA POR AL MENOS 450 MIL TONELADAS”

Esto lo expresó el Presidente de AFE, Arq. Miguel Vaczy en nota a Comercio Exterior & Transporte, donde agregó que “casi medio millón de toneladas de carga movilizará el ferrocarril uruguayo en 2021, a través de la empresa Servicios Logísticos Ferroviarios, una subsidiaria de la Administración de Ferrocarriles del Estado (AFE) que opera bajo el derecho privado, además el ente se está preparando para un cambio de paradigma en lo que respecta a su rol en el sector·. Explicó que “es necesario separar la operación de la infraestructura y que ello es un paso fundamental para ser competitivos y dar el salto de calidad”.

“En este momento AFE está en un proceso de reconversión total. Desde que arrancamos esta gestión empezamos una reconversión. De esta manera, AFE va a dejar de ser aquella vieja empresa tradicional de trenes, dueña de las vías, de las estaciones y de todos los trenes para pasar a ser el gestor de la infraestructura ferroviaria. Eso significa que AFE es el dueño de toda la infraestructura, que comprende las vías férreas, el sistema de señalización, el sistema de comunicaciones y todo lo que tiene que ver con la seguridad de las barreras. En esta dinámica, los dos pilares fundamentales serán el centro de control de tráfico, que básicamente es la torre desde donde se manejan todos los trenes del país, y, por supuesto, el mantenimiento de toda esa infraestructura que es el sustento del funcionamiento de los trenes. Eso nos va a llevar a proyectar el ente al futuro. Es decir, ya no es más lo que siempre fue, sino un actor fundamental en un modelo de gestión. Es un nuevo modelo de gestión ferroviaria para Uruguay y está inspirado en el modelo europeo de acceso abierto (open access)”.

¿Cuáles son las características de ese modelo?
“Tiene tres patas fundamentales. La pata principal es el gestor de la infraestructura, que es el proyecto en el cual estamos trabajando para la transformación antes mencionado. Por supuesto que AFE va a cobrar un canon, un peaje, por el funcionamiento de esos trenes y el uso de las vías. La segunda pata tiene que ver con la Dirección Nacional de Transporte Ferroviario (DNTF), que se trata de una oficina reguladora que establece la normativa, otorga los permisos de operador e investiga los accidentes que pudieran ocurrir. La DNTF formará parte del Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP), pero regulará de manera independiente del sistema, siendo una oficina fiscalizadora del mismo. La tercera pata del open access la conforman los distintos operadores, ya sea de carga o de pasajeros, que pueden ser tanto públicos como privados. El sistema ferroviario uruguayo es un sistema mixto, en el cual conviven actores estatales, como la DNTF y AFE, con actores privados, que son quienes van a mover las cargas”.

¿Plasmar este sistema es el objetivo de su gestión?
“El objetivo es que Uruguay tenga ese sistema y que funcione correctamente dentro de la logística del país con el fin de bajar el costo de los fletes de los grandes volúmenes de carga de la producción nacional para llevarlo hasta el puerto de Montevideo. En ese sentido, es importante aclarar que no competimos con el transporte carretero. El ferrocarril tiene fortalezas, en determinadas franjas del mercado, que el camión no las tiene. Por ello, lo que queremos hacer es complementar el servicio carretero en el segmento que el ferrocarril es fuerte. El ferrocarril en Uruguay es fuerte en mover grandes volúmenes de carga a distancias promedio de 200 kilómetros. En ese segmento el ferrocarril logra valores de flete realmente significativos. Por su parte, el camión tiene una gran fortaleza camente es la torre desde donde se manejan todos los trenes del país, y, por supuesto, el mantenimiento de toda esa infraestructura que es el sustento del funcionamiento de los trenes. Eso nos va a llevar a proyectar el ente al futuro. Es decir, ya no es más lo que siempre fue, sino un actor fundamental en un modelo de gestión. Es un nuevo modelo de gestión ferroviaria para Uruguay y está inspirado en el modelo europeo de acceso abierto (open access)”.

¿Cuánto y en qué se ha avanzado desde que tomó la presidencia de AFE?
“El primer año de gobierno es una etapa de poner en orden la casa. Y eso tenía que ver, primero, en cómo hacer para transformar a una empresa tradicional de ferrocarril en un gestor de infraestructura. Entonces se inició un proceso de ordenamiento y de reestructura interno, que tiene que ver con la eliminación de algunas gerencias que no van a existir, crear gerencias nuevas, organizar el personal y rearmar el organigrama. Eso está en pleno proceso mediante un trabajo en equipo con la Oficina de Planeamiento y Presupuesto. Luego de ello tenemos un plan de obra de 1.600 kilómetros de línea. El objetivo es dejar a nuevo algunos tramos (entre ellos el llamado Ferrocarril Central) y elevar el nivel de otras líneas. También es importante el trabajo con el personal y mejorar el vínculo con la Unión Ferroviaria (sindicato), que en administraciones anteriores fue bastante conflictivo. En ese sentido, hemos tomado como objetivo mantener un diálogo permanente con la Unión Ferroviaria, aunque haya temas en los que no estamos de acuerdo. El hecho de entender los problemas del ferrocarril hace que tengamos muchos puentes de comunicación y entendimiento. Si los funcionarios tienen un plan claro de hacia dónde vamos, es algo fundamental porque motiva a la gente. Antes los empleados no sabían qué iba a pasar con AFE; ahora saben que se apunta a que sea un gestor de infraestructura ferroviaria y que tendrá que dedicarse a mantenerla”.

¿Qué mercaderías y volúmenes se transportan hoy día?
“Como decíamos, AFE no transporta carga, pero sí lo hace una empresa de la que AFE tiene el 51%. Se trata de Servicios Logísticos Ferroviarios (SELF), cuyo restante 49% es propiedad de la Corporación Nacional para el Desarrollo (CND). Es una empresa pública regida por el derecho privado. En este momento es el único operador de carga. En cuanto a los volúmenes transportados, al inicio de la gestión era casi inexistente. Nos encontramos con una empresa prácticamente quebrada. Movilizaba solamente cemento para ANCAP y no más de 50 mil toneladas por año, lo que no alcanza ni para cubrir los costos de funcionamiento de la empresa. SELF llegó a esta situación por la pérdida de clientes, que en gran parte se dio porque se levantaron todas las vías entre Montevideo y Paso de los Toros para la construcción del Ferrocarril Central. Quedó sin la troncal, sin la parte principal de la red uruguaya, la que concentra la mayor parte del tráfico de las empresas clientas. Al perder eso, solamente quedó ANCAP. De esa manera, iniciamos la búsqueda de clientes, para lo que contamos con una gran ayuda del MTOP, y del ministro Luis Alberto Heber, con quien empezamos a explorar distintas unidades de negocios con el objetivo de poder darle movimiento a las líneas que están operativas. Tratamos con varias empresas y logramos algunos contratos”.

¿Cuáles son esos contratos?
“El primero es el que se firmó con una empresa maderera para transportar 150 mil toneladas al año entre Rivera y Chamberlain, algo que ya se inició hace dos semanas. Este primer contrato tiene el valor, además, de generar expectativa e interés en otras empresas. También estamos por concretar (al cierre de esta edición) un nuevo contrato, con la misma empresa, por otras 150 mil toneladas anuales. Esto empezaría en enero y sería en la línea Río Branco, en el tramo Treinta y Tres-Peñarol. Además, hay un tercer contrato por otras 150 mil toneladas, pero de cemento, para transportar también entre Treinta y Tres y Peñarol. De esta manera, el año que viene estaremos en un mínimo de 450 mil toneladas, lo que estaría poniendo a SELF como una empresa importante en el transporte ferroviario del país. Asimismo, estos contratos permiten asegurar la estabilidad económica de la empresa SELF”.

¿Cómo está el equipamiento para atender estos contratos?
“La flota de SELF fue capitalizada por AFE. Es decir, todos los vagones y locomotoras que tiene SELF fueron en un momento de AFE. Por otro lado, hubo un préstamo de la Corporación Andina de Fomento (CAF) por US$ 25 millones, de los cuales se utilizaron US$ 5 millones para la reconstrucción de locomotoras y para el mantenimiento y arreglo de vagones. Con esto, lo que estimamos es tener es que para 2023 o 2024 haya 18 locomotoras operativas y cerca de 600 vagones”.

¿Y cuál es el equipamiento que mantiene AFE como propio, sin ser de SELF?
“AFE mantiene el equipamiento necesario para el mantenimiento de la vía y de las obras, también algunas locomotoras para lo que llamamos trenes de auxilio y trenes grúa. Además, AFE tiene coches motores para el servicio de pasajeros. No hay equipos de carga porque eso es lo que se trasladó para capitalizar SELF. En ese sentido, SELF se encarga del transporte de carga y de la reparación y mantenimiento de locomotoras y vagones que utiliza en su tarea”.

¿En qué nivel de productividad están los trenes de carga de SELF?
“Para entender la productividad de los trenes de carga, tenemos que entender la diferencia que estos tienen con los trenes de pasajeros. Cada modalidad se maneja bajo conceptos totalmente distintos. En materia de carga la velocidad no es una variable determinante, ya que el tiempo de traslado no es tan importante como el cumplimiento de las frecuencias, de los horarios acordados entre el operador y el cliente, y la certeza de eliminar cualquier posibilidad de descarrilamiento. Lo importante es que el cliente tenga la certeza de que la carga va a llegar en el horario acordado y con cero descarrilamiento. Dicho esto, podemos diferenciar la velocidad que tendrán los trenes en el tramo del Ferrocarril Central (Paso de los Toros-Montevideo) del resto del sistema. En el Ferrocarril Central, la velocidad comercial de carga será de 80 kilómetros por hora, mientras que en el resto de la red, la velocidad de carga es de entre 40 y 50 kilómetros por hora, que es suficiente para que el ferrocarril sea eficiente y atractivo para las cargas. La distancia promedio del transporte de carga en Uruguay está entre 200 y 250 kilómetros, que es lo que separa las plantas industriales o los polos logísticos del puerto de Montevideo. De esa manera, esos tramos se cubren en cuatro o cinco horas, lo que no es relevante en la cadena logística. Sin embargo, sí es importante que se respeten las frecuencias, los horarios y, por supuesto, que no haya descarrilamientos”.

¿Hay algunas líneas nuevas proyectadas? ¿Se piensa en tener líneas transversales?
“Más allá de la terminación del Ferrocarril Central, en nuestro gobierno tenemos previsto finalizar la obra inconclusa de la línea del litoral. Esa obra quedó trunca porque en la administración anterior se hizo un mal cálculo de los fondos necesarios. Se pidió menos dinero al Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (Focem) y quedó una obra más corta, que no sirve a los intereses del país. Entonces, nuestro plan es terminar la obra, reconstruir el tramo Queguay-Salto. Debemos tener en cuenta que hay un gran proyecto nacional, impulsado por el presidente de la República, Luis Lacalle Pou, que apunta a transformar a ese departamento en un polo logístico y centro regional de distribución de carga. En ese sentido, el ferrocarril es un elemento muy importante para potenciar ese proyecto. En cuanto a las líneas transversales, no hay proyectos en el momento porque debemos potenciar lo que ya hay. En Uruguay nunca hubo líneas transversales de ferrocarril”.

¿Cómo va a funcionar SELF y otros operadores en la llegada a Montevideo por el Ferrocarril Central cuando esté operando UPM? ¿Qué prioridad tendrá UPM y que ventanas le quedarán a los demás operadores?
“El Ferrocarril Central, que une Paso de los Toros con Montevideo, tendrá una capacidad de carga de 17 trenes de ida y otros 17 trenes de vuelta por día, lo que permite transportar 4 millones de toneladas al año. Por contrato, UPM tiene prioridad para solicitar siete trenes de ida y otros siete de vuelta, por lo que quedarán libres 10 trenes en cada sentido por día, que podrán ser utilizados por cualquier otro operador. Hoy como operador tenemos SELF y, por el tamaño del mercado de Uruguay, es probable que no haya más de dos operadores, al margen de UPM. Dicho esto, entendemos que la capacidad es suficiente para que operen todas las empresas que lo deseen. En cuanto a los volúmenes, UPM tiene previsto transportar dos millones de toneladas anuales, por lo que hay otras dos que estarán disponibles para otras cargas”.


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